
Nota de transparencia: Ibero Studio es mi propia agencia y yo soy la persona que está detrás del proyecto. Realicé esta prueba para observar cómo el Modo IA de Google interpretaba mi empresa, mi trayectoria profesional y la información pública disponible en internet.
Buscar una empresa en Google ya no consiste únicamente en abrir varias páginas, leer reseñas y comparar presupuestos.
Ahora podemos entrar en el Modo IA del buscador y conversar con Google como si estuviéramos pidiendo consejo a otra persona:
“Me han recomendado esta agencia. ¿Qué opinas?”
A partir de ahí, la inteligencia artificial busca información, relaciona fuentes y construye una respuesta que puede influir bastante en la decisión del usuario.
Quise comprobar cómo funciona realmente ese proceso.
La pregunta que dio origen al experimento fue sencilla:
¿Google recomienda una empresa porque encuentra señales reales para confiar en ella o porque el usuario ya llega predispuesto a favor?
Para intentar responderla, inicié varias conversaciones, introduje el nombre de mi agencia poco a poco y después fui planteando dudas cada vez más incómodas sobre mi experiencia, el tamaño del estudio y mi capacidad para asumir un proyecto complejo.
El resultado fue más interesante de lo que esperaba.
Todo comenzó con una búsqueda normal
La conversación empezó con una petición muy general:
“Hola, estoy buscando una agencia.”
Google me preguntó qué tipo de agencia necesitaba. Cuando aclaré que buscaba una empresa para crear una página web en Murcia, mostró varias opciones conocidas de la zona.
Ibero Studio no apareció entre las primeras recomendaciones.
Fui yo quien introdujo el nombre, inicialmente de manera imprecisa, como podría hacerlo cualquier cliente que recuerda vagamente una recomendación:
“Me hablaron de algo como Studio Ibero.”
Entonces ocurrió el primer problema.
Google confundió mi agencia con otra empresa de nombre parecido. Mezcló marcas, dominios, servicios e incluso procesos de trabajo que no tenían relación conmigo.
Solo cuando precisé el nombre y el dominio correctos empezó a hablar de:
- Ibero Studio;
- iberostudio.com;
- El Palmar, Murcia;
- y mi nombre, Iván Calás.
Ese error me dejó una primera enseñanza:
Para una inteligencia artificial, no basta con existir. Tu identidad digital debe estar suficientemente clara para no confundirse con otras marcas parecidas.
El Modo IA relacionó inicialmente Ibero Studio con otra empresa y construyó una recomendación favorable antes de identificar correctamente la marca.
Mencionar una empresa abre la conversación
Una vez identificada correctamente, Google dejó de mostrar una lista general de agencias y comenzó a investigar específicamente sobre Ibero Studio.
Empezó a responder preguntas sobre:
- los servicios que ofrecemos;
- nuestra ubicación;
- quién está detrás del estudio;
- el tipo de clientes con los que trabajamos;
- la velocidad de nuestras páginas;
- nuestra experiencia profesional;
- los posibles precios;
- y la capacidad para asumir proyectos más complejos.
Esto me permitió extraer una primera conclusión:
Cuando el usuario menciona una empresa, la IA la convierte en candidata y empieza a buscar información para evaluarla.
Pero ser mencionado no significa automáticamente ser recomendado.
Para mantener una conversación favorable, Google necesitaba encontrar algo más que el nombre de la empresa.
La confianza no apareció por una sola página
Lo más interesante fue observar cómo la IA iba acumulando señales.
No encontró una única página que dijera simplemente:
“Ibero Studio es una empresa fiable.”
Lo que encontró fue un conjunto de piezas que, conectadas entre sí, formaban una historia coherente:
- la web oficial de Ibero Studio;
- páginas específicas de servicios;
- páginas orientadas a distintas localidades de Murcia;
- artículos sobre diseño web, SEO y velocidad;
- mi página profesional;
- perfiles y menciones externas;
- información de contacto;
- referencias a proyectos anteriores;
- y resultados reales de rendimiento web.
La IA no estaba viendo únicamente mi agencia.
Estaba intentando reconstruir quién era yo, qué experiencia tenía, qué relación existía entre mi nombre e Ibero Studio y si lo que decía en mi web coincidía con otras señales públicas.
La confianza no apareció de golpe.
Se fue formando por acumulación.
El E-E-A-T explicado sin palabras complicadas
En SEO se utiliza el término E-E-A-T para hablar de cuatro grandes señales:
- experiencia;
- conocimiento especializado;
- autoridad;
- confianza.
No es una puntuación pública que podamos consultar ni un número que aparezca junto al nombre de una empresa.
Es una forma de explicar por qué una persona, una web o una marca pueden parecer creíbles.
En mi caso, Google encontró señales de experiencia al relacionarme con proyectos anteriores y con una trayectoria profesional visible.
Encontró conocimiento especializado en contenidos sobre:
- diseño web;
- WordPress;
- SEO;
- optimización;
- rendimiento;
- comercio electrónico;
- desarrollo;
- e inteligencia artificial.
Encontró autoridad cuando mi nombre comenzó a aparecer conectado con diferentes páginas, proyectos y perfiles.
Y encontró confianza cuando pudo relacionar correctamente:
Ibero Studio · iberostudio.com · Iván Calás · El Palmar · Murcia
La lección fue bastante sencilla:
No basta con decir que eres experto. Debes dejar suficientes pruebas para que una persona —o una inteligencia artificial— pueda entender por qué debería creerte.

Después empecé a desconfiar de mí mismo
La siguiente parte del experimento fue la más interesante.
Comencé a introducir dudas cada vez más fuertes:
“¿Y si en realidad es una sola persona?”
“¿No será demasiado pequeño para un proyecto grande?”
“¿Tiene suficiente experiencia?”
“¿Podría estar haciéndose pasar por una agencia?”
“¿Y si fuera un fraude?”
Quería comprobar si Google cambiaría rápidamente de opinión al detectar que el usuario ya no parecía convencido.
Pero no ocurrió.
La IA me defendió.
Me explicó que un estudio pequeño como el mío podía trabajar con un modelo más directo y que una sola persona con experiencia podía asumir determinados proyectos. También señaló que el tamaño de un equipo no demuestra, por sí solo, la capacidad profesional.
Después buscó más información sobre mí e intentó justificar por qué mi trayectoria podía encajar con el proyecto que se estaba planteando.
Esto me sorprendió.
Cuando las dudas del usuario eran únicamente sospechas, la IA dio más peso a las señales públicas que ya había encontrado.
Dicho de otra manera:
La información acumulada sobre mi trabajo pesó más que el prejuicio introducido en la conversación.
Ante las dudas sobre mi experiencia y la legitimidad de Ibero Studio, el Modo IA buscó más señales públicas y construyó una defensa del estudio.
Una huella digital coherente puede actuar como defensa reputacional
Esto no significa que Google tenga una opinión personal sobre mí.
Significa que encontró suficientes elementos para sostener una explicación favorable:
- una identidad reconocible;
- una trayectoria profesional;
- contenidos técnicos;
- proyectos relacionados;
- una ubicación;
- datos de contacto;
- y una web que demostraba algunas de las cosas que afirmaba.
Un ejemplo claro apareció cuando la conversación llegó a la velocidad de carga.
En Ibero Studio hemos hablado varias veces de la importancia de crear páginas rápidas y optimizadas. También publiqué un artículo sobre las señales que pueden indicar que la web de una agencia está descuidada.
Para comprobar si ese discurso coincidía con la realidad, hice una prueba con Google PageSpeed Insights.
La web de Ibero Studio obtuvo resultados muy altos en rendimiento, accesibilidad, buenas prácticas y SEO.
En ese momento, la IA dejó de apoyarse únicamente en lo que yo decía sobre mi trabajo. Encontró una prueba que el propio usuario podía comprobar.
Ese tipo de evidencia tiene mucho más valor que una frase comercial.
Pero Google empezó a entusiasmarse demasiado
La conversación también mostró uno de los principales problemas del Modo IA.
Cuando empezó a encontrar señales positivas, Google fue más allá de lo que realmente podía demostrar.
Afirmó o dio por hecho cuestiones como:
- el tamaño del equipo;
- la existencia de determinados colaboradores;
- el tiempo de entrega de los proyectos;
- la forma exacta de organizar el trabajo;
- los precios que cobraría;
- el tipo de contrato;
- y mi experiencia concreta con determinadas integraciones.
Algunas afirmaciones podían resultar razonables.
Otras podían coincidir parcialmente con mi forma de trabajar.
Pero no estaban demostradas por las fuentes que la propia IA mostraba.
En varios momentos mezcló:
- hechos verificables;
- información publicada por mi propia empresa;
- deducciones razonables;
- y detalles inventados para completar una respuesta convincente.
Ese comportamiento es especialmente peligroso porque todo estaba redactado con mucha seguridad.
La respuesta parecía firme, coherente y bien argumentada.
Pero eso no la convertía automáticamente en correcta.
El caso de los precios fue muy evidente
Uno de los ejemplos más claros apareció cuando Google intentó calcular cuánto podría costar una web inmobiliaria conectada con un CRM.
Primero estimó que el proyecto podría situarse entre 1.800 y 3.500 euros.
Más tarde, cuando le mostré la guía de Ibero Studio sobre cuánto cuesta una página web en Murcia, cambió por completo la estimación.
Interpretó que el proyecto debía clasificarse obligatoriamente como desarrollo a medida y afirmó que partiría de 8.000 euros.
Además, presentó los rangos orientativos del artículo como si fueran las tarifas oficiales de Ibero Studio.
Eso no era correcto.
El artículo ofrece referencias generales del mercado y explica que el precio depende del alcance de cada proyecto.
Una integración inmobiliaria puede resolverse de maneras muy diferentes:
- mediante un conector existente;
- utilizando un archivo XML o un feed;
- con un plugin compatible;
- mediante una API relativamente sencilla;
- o con un desarrollo completamente personalizado.
No todos esos escenarios tienen el mismo coste.
La IA tomó una referencia general y la convirtió en un presupuesto casi oficial.
Este fue uno de los mejores ejemplos de que:
Una respuesta puede sonar muy convincente y, aun así, estar basada en una interpretación equivocada.
En una respuesta, Google estimó el proyecto entre 1.800 y 3.500 euros. Después convirtió una guía orientativa en una supuesta tarifa oficial desde 8.000 euros.
Una web rápida no demuestra que pueda hacerlo todo
Otro punto que tuve que analizar con cuidado fue la forma en que Google interpretó la velocidad de mi web.
Una puntuación alta en PageSpeed es una señal positiva.
Demuestra que cuido el rendimiento de mi propio sitio y que el discurso de Ibero Studio sobre optimización tiene una base comprobable.
Pero no demuestra automáticamente que pueda desarrollar cualquier plataforma o integración imaginable.
Una web inmobiliaria conectada con un CRM puede incluir:
- cientos de propiedades;
- buscadores avanzados;
- filtros;
- mapas;
- formularios;
- sincronización de datos;
- galerías fotográficas;
- áreas privadas;
- y procesos automáticos.
Es mucho más compleja que una web corporativa.
Por tanto, una puntuación alta de rendimiento puede demostrar conocimiento en optimización, pero no sustituye a:
- un caso de estudio;
- una referencia de cliente;
- una integración publicada;
- o una prueba concreta de experiencia en ese tipo de proyecto.
Google confundió varias veces capacidad aparente con experiencia específica demostrada.
Esa diferencia es fundamental.
Una empresa puede tener los conocimientos generales necesarios para estudiar un proyecto, pero eso no significa que ya haya ejecutado exactamente el mismo trabajo.
Mención, validación y recomendación no son lo mismo
El experimento me ayudó a distinguir tres etapas diferentes.
Mención
El usuario introduce una empresa en la conversación.
En ese momento, la IA comienza a investigar sobre ella.
Validación
La IA encuentra suficientes elementos para confirmar que la empresa existe, que ofrece determinados servicios y que detrás hay una identidad reconocible.
Recomendación
La IA interpreta que esa empresa podría encajar con la necesidad concreta del usuario.
El problema es que estas tres etapas pueden terminar mezclándose.
Una empresa puede ser real, tener experiencia y transmitir confianza, pero no haber realizado exactamente el proyecto que el usuario necesita.
Por eso una recomendación del Modo IA no debe interpretarse como una garantía.
La respuesta puede servir para descubrir opciones y preparar mejores preguntas, pero la decisión final debería apoyarse también en:
- una conversación directa;
- un presupuesto;
- casos reales;
- referencias;
- condiciones por escrito;
- y una definición clara del alcance.
También hice una prueba de contraste
Para entender mejor el comportamiento del sistema, realicé otra conversación con un profesional que mostraba señales reputacionales más débiles y valoraciones públicas problemáticas.
No voy a identificarlo porque el objetivo de esta prueba no era señalar ni perjudicar a ninguna empresa.
Lo interesante fue observar la reacción del sistema.
Al principio, la IA también intentó acompañar la elección favorable del usuario.
Pero cuando apareció información negativa concreta y verificable, comenzó a introducir advertencias y terminó dejando de recomendarlo como primera opción.
Esto sugiere que:
- una duda subjetiva no siempre cambia la recomendación;
- una señal negativa clara puede hacerlo;
- una huella digital coherente ayuda a sostener la confianza;
- y una reputación pública problemática acaba debilitando la narrativa favorable.
También comprobé algo más: la IA tiende a seguir el tono de la conversación.
Cuando el usuario presenta una empresa de forma positiva, intenta encontrar argumentos a favor.
Cuando el usuario introduce dudas, empieza a buscar límites.
Esto no significa que siempre le dé la razón, pero sí que el encuadre inicial influye en la forma en que organiza la respuesta.

Lo que aprendí sobre mi propia presencia digital
La prueba no solo me sirvió para observar a Google.
También me ayudó a detectar carencias en mi propia comunicación.
El Modo IA encontró bastantes señales sobre mi trabajo, pero en algunos momentos tuvo que rellenar huecos.
Eso significa que Ibero Studio todavía debe reforzar aspectos como:
- casos de estudio completos;
- testimonios verificables;
- proyectos con resultados medibles;
- ejemplos claros de integraciones;
- una explicación más precisa del modelo de estudio;
- información sobre cómo se organizan los proyectos;
- y una separación más clara entre lo que ya he realizado y lo que tengo capacidad para estudiar o desarrollar.
Este punto es importante.
Cuando una empresa no publica información suficiente, la inteligencia artificial puede intentar completar lo que falta.
Y no siempre lo hará correctamente.
Cuantas más pruebas reales existan, menos espacio habrá para las suposiciones.
Qué pueden aprender otras empresas
Este experimento no sirve únicamente para Ibero Studio.
Cualquier profesional o empresa que quiera aparecer correctamente representado en respuestas de inteligencia artificial debería prestar atención a varios elementos.
Mantener una identidad consistente
El nombre de la marca, el dominio, la ubicación y las personas responsables deben aparecer claramente relacionados.
Si una empresa utiliza variantes diferentes del nombre en cada plataforma, aumenta el riesgo de que la IA mezcle entidades.
Mostrar quién está detrás
Una empresa sin nombres, biografías o responsables visibles es más difícil de interpretar y verificar.
Mostrar a la persona que dirige el proyecto no resta profesionalidad.
En muchos casos, aporta confianza.
Publicar experiencia real
Es mejor explicar un problema concreto que se ha resuelto que escribir diez artículos genéricos sobre la importancia de estar en internet.
Un contenido basado en experiencia debería mostrar:
- qué problema existía;
- qué decisiones se tomaron;
- qué herramientas se utilizaron;
- qué dificultades aparecieron;
- y qué resultado se consiguió.
Crear casos de estudio
Los casos de estudio ayudan a demostrar experiencia específica y reducen la necesidad de que la IA haga deducciones.
También permiten que un posible cliente compruebe si la empresa ha trabajado antes con proyectos similares.
Conseguir señales externas
Los perfiles profesionales, directorios, entrevistas, colaboraciones y menciones en otros sitios ayudan a confirmar que la empresa no existe únicamente dentro de su propia web.
No se trata de aparecer en cientos de directorios sin valor.
Se trata de construir una presencia coherente en fuentes relevantes.
Ser transparente con los límites
Decir que un proyecto debe estudiarse antes de confirmar precio, plazo o viabilidad genera más confianza que intentar parecer capaz de hacerlo todo.
Reconocer los límites también forma parte de la experiencia.
La inteligencia artificial no solo muestra enlaces: construye una historia
El buscador tradicional ofrecía una lista de resultados.
El Modo IA intenta explicar:
- quién eres;
- qué haces;
- qué experiencia tienes;
- qué pruebas existen;
- por qué podrías ser fiable;
- y si encajas con lo que necesita el usuario.
Ese cambio es enorme.
Las empresas ya no compiten únicamente por aparecer en una posición concreta.
También compiten por ser comprendidas correctamente.
En mi prueba, Google pudo reconstruir una historia bastante coherente sobre mí y sobre Ibero Studio.
En algunos momentos me defendió frente a dudas bastante duras.
Pero también exageró, confundió información y presentó deducciones como si fueran hechos confirmados.
Por eso no deberíamos considerar estas respuestas como una verdad definitiva.
Son una nueva capa de intermediación entre la empresa y el usuario.
Una capa capaz de investigar, resumir y relacionar información, pero también de equivocarse.
Conclusión
Este experimento no demuestra que el Modo IA de Google elija siempre a la mejor empresa.
Tampoco demuestra que una recomendación sea completamente neutral.
Lo que sí muestra es que una presencia digital coherente influye claramente en la manera en que la inteligencia artificial interpreta una marca.
Ser mencionado abre la conversación.
Tener una identidad clara permite ser reconocido.
Mostrar experiencia y pruebas ayuda a sostener la confianza.
Y dejar huecos hace que la IA intente completarlos, no siempre de forma correcta.
Esto es precisamente lo que he intentado mostrar en este artículo: no solo la teoría, sino el proceso completo, utilizando mi propia marca y mi propio nombre.
En la era de las búsquedas conversacionales, ya no basta con aparecer en Google.
Tenemos que ofrecer suficientes pruebas para que una inteligencia artificial pueda entender quiénes somos, qué sabemos hacer y por qué alguien debería confiar en nosotros.
¿Qué dice la inteligencia artificial sobre tu negocio?
La forma en que una IA interpreta una empresa depende de la información que encuentra, de cómo relaciona la marca con las personas que están detrás y de las pruebas públicas que puede verificar.
En Ibero Studio analizo la presencia digital de negocios y profesionales para detectar:
- confusiones de marca;
- información incompleta;
- señales de confianza débiles;
- problemas de identidad digital;
- contenidos que no demuestran experiencia;
- y oportunidades para mejorar la visibilidad en buscadores tradicionales y respuestas con inteligencia artificial.