En casa de herrero, cuchillo de palo: cuando las agencias de diseño web tienen páginas lentas

Al llegar a El Palmar, en Murcia, revisé las webs de varias agencias con años de experiencia. Algunas obtenían entre 56 y 78 puntos de rendimiento en Google PageSpeed. Esta es una reflexión sobre velocidad, mantenimiento y coherencia profesional.

Hace poco me mudé a Murcia, concretamente a la pedanía de El Palmar. Como llegaba con un proyecto profesional bajo el brazo, hice algo bastante lógico: observar cómo trabajan las agencias de diseño web en Murcia y conocer mejor el mercado que tenía alrededor.

Quieres conocer la zona, entender cómo se mueve el mercado y descubrir quiénes llevan años trabajando en el mismo sector. No necesariamente para copiar ni para entrar en una guerra absurda, sino para saber dónde estás parado.

Como me dedico al diseño web, WordPress, SEO y optimización, terminé haciendo lo que cualquier profesional curioso haría: visitar las páginas de otras agencias y estudios de la zona.

Encontré empresas con años de trayectoria, proyectos interesantes y una experiencia que merece respeto. Profesionales que, estoy seguro, saben perfectamente cómo optimizar una página web.

Sin embargo, también me encontré con algo que no esperaba ver tantas veces: webs lentas, aparentemente abandonadas y con resultados de rendimiento que se movían entre 56 y 78 puntos en Google PageSpeed Insights.

Y entonces pensé en el refrán de toda la vida:

En casa de herrero, cuchillo de palo.

La página de una agencia también forma parte de su trabajo

Una empresa de fontanería puede tener una web sencilla y seguir haciendo instalaciones excelentes. Un restaurante puede tener una página antigua y servir una comida extraordinaria. Incluso un abogado puede trabajar de maravilla aunque su sitio parezca detenido en otra década.

Pero cuando una empresa vende diseño web, posicionamiento, mantenimiento u optimización, su propia página juega en otra liga.

No es solamente una tarjeta de presentación. Es su escaparate, su porfolio técnico y una demostración pública de lo que sabe hacer.

Antes de llamar, pedir presupuesto o enviar un correo, el posible cliente ya está evaluando a la agencia. Mira el diseño, lee los textos, prueba el menú y espera que la página cargue.

Todo eso sucede antes de que exista una conversación.

Por eso resulta contradictorio encontrar webs de agencias que hablan de velocidad, experiencia de usuario y rendimiento, pero tardan demasiado en mostrar su contenido o se mueven a saltos cuando se abren desde un teléfono.

No quiere decir que sus profesionales sean malos. Tampoco que sus proyectos para clientes tengan los mismos problemas. Pero la primera impresión queda ahí.

Captura de Google PageSpeed Insights de mi página web con una puntuación de rendimiento de 98 sobre 100.
Iberostudio alcanza 98 puntos de rendimiento en Google PageSpeed Insights, una muestra de que diseño, velocidad y experiencia de usuario pueden ir de la mano.

¿Una puntuación baja en PageSpeed significa que la web es un desastre?

No.

Google PageSpeed no es el juez supremo de una página web. Es una herramienta de diagnóstico y, como cualquier herramienta, debe interpretarse con sentido común.

Una página puede obtener una nota media y seguir siendo útil, atractiva y rentable. Del mismo modo, una web puede acercarse al 100 y no transmitir confianza, no explicar bien sus servicios o no generar una sola consulta.

La puntuación no lo es todo.

También influyen las herramientas de analítica, los vídeos, los mapas, las tipografías, los chats, los sistemas de medición y muchas funciones que forman parte de una web moderna.

El problema aparece cuando la puntuación baja coincide con una experiencia realmente mala: una carga lenta, botones que tardan en reaccionar, imágenes que aparecen tarde o elementos que saltan mientras intentas leer.

En ese momento ya no estamos hablando de una obsesión por conseguir un círculo verde. Estamos hablando de una página que pone obstáculos al visitante.

La lentitud no molesta solamente a Google

A veces hablamos de optimización como si fuera un asunto entre la web y el buscador. Como si el único perjudicado por una página lenta fuera Google.

Pero detrás de cada visita hay una persona.

Puede ser alguien que está comparando agencias desde el móvil mientras espera en una cafetería. Puede ser el dueño de un negocio que necesita renovar su página. Puede ser una persona con poca cobertura, con prisa o con varias pestañas abiertas.

Si la web tarda demasiado, esa persona no siempre espera. Cierra la pestaña y sigue buscando.

No hace una auditoría técnica. No se pregunta si el problema viene del servidor, de las imágenes o de un archivo JavaScript. Simplemente siente que la página va mal.

Y esa sensación termina asociándose con la empresa.

Una web lenta no solo pierde puntos en una prueba. También puede perder oportunidades, formularios enviados y conversaciones que nunca llegaron a comenzar.

Sé perfectamente por qué ocurre

Lo curioso es que puedo entender cómo se llega a esa situación.

Las agencias y los profesionales digitales suelen pasar el día resolviendo los problemas de otros. Hay proyectos que entregar, cambios de última hora, reuniones, presupuestos, mantenimientos y clientes que necesitan una respuesta urgente.

Mientras tanto, la página propia queda para después.

Primero se aplaza una actualización. Más tarde se añade un plugin. Después se instala una herramienta de estadísticas, un píxel, un chat o una nueva animación. Con el tiempo, la web va acumulando capas.

Sigue funcionando, pero cada vez pesa más.

También hay páginas que se diseñaron hace años y han recibido pequeños retoques sin pasar nunca por una renovación técnica completa. Por fuera parecen actuales. Por dentro arrastran decisiones antiguas, plugins que ya no hacen falta y soluciones que nadie se atreve a tocar porque “todavía funcionan”.

No siempre es falta de conocimiento. Muchas veces es falta de tiempo.

El problema es que el visitante no conoce esa historia. Solo ve el resultado.

Instalar un plugin de caché no siempre arregla el problema

Cuando una web va lenta, la respuesta automática suele ser instalar un plugin de caché y activar varias opciones.

A veces mejora. Otras veces solo maquilla el problema.

Optimizar una página de verdad implica revisar el servidor, las imágenes, las fuentes, los scripts externos, el tema, los plugins y la manera en que se ha construido cada sección.

También obliga a tomar decisiones.

¿Hace falta ese vídeo en la portada? ¿Es necesario cargar cinco tipografías? ¿Ese efecto visual aporta algo? ¿Tiene sentido mantener un plugin que se utiliza para una sola función?

No se trata de eliminar todo y dejar una página vacía. Se trata de encontrar un equilibrio entre diseño, utilidad y rendimiento.

Una web puede ser bonita sin ser pesada. Puede tener personalidad sin obligar al usuario a esperar.

Infografía sobre agencias de diseño web en Murcia, páginas lentas, PageSpeed, mantenimiento web y experiencia de usuario.
En casa de herrero, cuchillo de palo: cuando las agencias de diseño web tienen páginas lentas 4

El diseño web no termina el día de la entrega

Existe la idea de que una web queda terminada cuando se publica.

Pero una página es un sistema vivo.

WordPress cambia. Los plugins se actualizan. Los navegadores modifican su comportamiento. Se añaden imágenes, formularios, códigos de seguimiento y nuevas secciones.

Una web que funcionaba perfectamente hace tres años puede haberse vuelto lenta sin que nadie haya realizado un gran cambio.

Por eso el mantenimiento no debería limitarse a pulsar el botón de actualizar. También hay que revisar cómo carga la página, cómo se comporta en el móvil y si sigue ofreciendo una experiencia digna.

Una web puede parecer cuidada y, al mismo tiempo, estar abandonada técnicamente.

Mirar a la competencia también sirve para mirarse a uno mismo

Revisar las páginas de otras agencias no debería convertirse en un ejercicio de superioridad.

Es muy fácil encontrar errores desde fuera. Lo difícil es mantener la propia casa en orden mientras se atiende el trabajo diario.

Lo que vi al llegar a Murcia no me llevó a pensar que los demás no saben hacer su trabajo. Me recordó que ninguno estamos libres de caer en lo mismo.

Hoy puedes tener una web rápida, clara y bien construida. Dentro de dos años, si no la revisas, puede haberse convertido en otra cosa.

Por eso observar a la competencia también sirve para hacerse preguntas incómodas.

¿Mi página representa realmente la calidad de mi trabajo? ¿Carga como debería? ¿Explica bien lo que hago? ¿La estoy cuidando o simplemente sigue publicada porque todavía no se ha roto?

Son preguntas que cualquier profesional del sector debería hacerse de vez en cuando.

No hace falta conseguir un 100 para dar una buena impresión

Tampoco creo que una agencia deba obsesionarse con alcanzar una puntuación perfecta.

El 100 puede quedar muy bonito en una captura, pero no garantiza que la web sea buena. Una página necesita contenido, personalidad, claridad y una propuesta que tenga sentido.

La velocidad es una parte del conjunto, no el conjunto entero.

Ahora bien, cuando el servicio que vendes consiste precisamente en crear y mejorar páginas web, no puedes ignorarla.

Tu web no necesita ser perfecta. Pero sí debería demostrar que te importa lo mismo que recomiendas a tus clientes.

Ese es el verdadero asunto.

No la puntuación exacta. No el color del círculo. No la captura para presumir en redes sociales.

La coherencia.

¿Tu web también se ha quedado para después?

A veces no hace falta rehacer una página desde cero. Basta con revisar qué la está frenando, qué elementos sobran y qué mejoras pueden hacer que cargue mejor sin perder su diseño ni su personalidad.

Si al leer este artículo te has preguntado si tu web también está usando un “cuchillo de palo”, puedes enviarme la dirección. Revisaré su rendimiento, la experiencia en móvil y aquellos puntos que podrían estar alejando clientes antes de que lleguen a contactarte.

No se trata de perseguir un 100 en PageSpeed a cualquier precio. Se trata de conseguir una web más rápida, más estable y más coherente con la calidad del negocio que representa.

Porque una agencia, un profesional o cualquier empresa puede explicar muy bien lo que hace. Pero antes de que llegue la primera conversación, su página ya ha hablado.

Y conviene que no termine diciendo, sin querer:

En casa de herrero, cuchillo de palo.

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